SIN ELLOS NO HABRÁ CAMBIO


Escribe Milton Jimenez
Berna | Suiza
La violencia de género también necesita que los hombres demos un paso al frente
Cada noviembre, siento cómo la diáspora femenina dominicana se activa en todo el mundo para honrar la memoria de las Hermanas Mirabal y renovar el compromiso con la lucha contra la violencia de género. Veo asociaciones, colectivos y liderazgos comunitarios organizar charlas, seminarios, encuentros y espacios de acompañamiento para recordar por qué la ONU declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer: porque la violencia machista mata, destruye hogares, perpetúa desigualdades y amenaza la vida de miles de mujeres cada año.
Pero mientras observo estas iniciativas, hay algo que siempre me impacta: los hombres no estamos ahí.
La violencia de género no es un problema exclusivo de las mujeres; nace —en su mayoría— en espacios masculinos, en patrones que muchos aprendimos sin cuestionar, en silencios que elegimos mantener y en ideas heredadas que no desafiamos. No puedo, ni debo, esperar que las mujeres carguen solas con la responsabilidad de transformar una estructura que nosotros también hemos ayudado a sostener. Nuestra ausencia en estos espacios de reflexión y educación no solo es evidente: es alarmante.
La cruda realidad detrás de las cifras
En República Dominicana, los números siguen estremeciéndome. En 2024, la violencia machista arrebató la vida a 126 mujeres, muchas asesinadas por parejas o exparejas. En 2025, solo en los primeros meses, ya se habían registrado 41 feminicidios, una muestra dolorosa de que la prevención continúa siendo insuficiente y de que el Estado aún no responde con la contundencia que esta tragedia exige.
Desde este punto de vista, la movilización de la diáspora femenina tiene un valor inmenso: visibiliza, educa y denuncia. Pero la pregunta sigue resonando con fuerza en mi mente: ¿Dónde estamos nosotros?
También necesitamos aprender
La gran mayoría de talleres y actividades se enfocan en empoderar a las mujeres para identificar, evitar o responder a la violencia. Estos espacios son vitales, pero he notado un vacío profundo: la falta de programas dirigidos específicamente a hombres, tanto jóvenes como adultos.
Yo mismo he tenido que desaprender conductas, revisar mis silencios, cuestionar mis reacciones. Y sé que la mayoría de los hombres necesita aprender:
- a expresar frustraciones sin violencia,
- a construir relaciones desde el respeto y no desde el control,
- a identificar comportamientos dañinos antes de que escalen,
- a reconocer que la masculinidad tradicional —la que nos exige dominación, silencio y dureza— es parte del problema.
No se trata de culparnos, sino de incluirnos.
No se trata de señalarnos, sino de responsabilizarnos.
No se trata de excluirnos, sino de sumarnos.
Romper el silencio cómplice
La violencia machista no desaparecerá solo con protocolos o campañas institucionales. El cambio también debe empezar en nuestras conversaciones privadas, en los grupos de amigos, en nuestras familias y comunidades. Necesitamos que un hombre sea capaz de decirle a otro: “eso no está bien”. Ese es el verdadero cambio cultural que mi país necesita.
Para lograrlo, debemos movernos del margen al centro. Debemos asistir a talleres, formarnos, escuchar testimonios, reflexionar y reaprender. Debemos entender que involucrarnos no nos hace débiles, nos hace responsables.
Conclusión: sin nosotros no habrá transformación
Las mujeres dominicanas de la diáspora siguen demostrando organización, fuerza y memoria histórica. Honran a las Mirabal no solo recordándolas, sino transformando su legado en acción colectiva.
Pero la lucha no podrá avanzar si la mitad de la población sigue ausente.
Nosotros —los hombres— debemos incorporarnos a la prevención, la formación, la reflexión y la acción.
La violencia de género no se eliminará hasta que también nos comprometamos.
Porque si el cambio no es de todos, no será cambio: será apenas resistencia.
Llegado a este punto, quiero resaltar la célebre frase pronunciada por una de las Hermanas;
«La libertad no se implora, se conquista.» —Minerva Mirabal—
Hoy, esa conquista también nos corresponde a nosotros, ¡asumamos el compromiso!
Articulos relacionados
Artículos
OCDE y República Dominicana: ¿desarrollo real o nueva carga para los mismos de siempre?
Berna | Suiza — La firma del memorándum con la OCDE abre una oportunidad histórica para República Dominicana, pero también expone el...
EL GIGANTE DORMIDO: Por qué el voto de la diáspora aún no muerde en el Congreso Nacional
Berna | Suiza — Con más de 863,000 electores en el exterior, la diáspora dominicana tiene peso presidencial, pero su incidencia...
RENDICION DE CUENTAS RD: Muchas palabras, pocas verdades
Berna | Suiza — El discurso más extenso de rendición de cuentas termina dejando más dudas que certezas sobre la gestión de Luis...
Siguenos en...
Suscribete
Suscribete
¡Mantente Conectado con ÁMBITO GLOBAL!
No te pierdas ninguna actualización importante. Suscríbete a nuestro boletín y sé el primero en recibir las últimas noticias, análisis profundos y opiniones sobre los temas que más importan a la diáspora dominicana.
¡Únete a nuestra comunidad informada!
No esperes más, suscríbete hoy y mantente al tanto de too lo que ocurre en tu comunidad, estés donde estés.

