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EL PLD: SUS RAÍCES Y LA CONSPIRACIÓN ENTRE 2016 Y 2020 

Escribe Lic. Domingo Ramírez

03/05/2025

Ciudad de Panamá | Panamá 

El valor de las raíces: una fábula como punto de partida. 

Antes de abordar el papel del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la historia reciente del país, conviene iniciar con una breve fábula narrada por el escritor colombiano Rodrigo Riaño del Castillo, que ilustra los valores de resistencia, constancia, arraigo… y renacimiento.  

Se cuenta que, en medio de un vasto bosque, un árbol logró sobrevivir a una prolongada sequía, mientras los demás se marchitaban. Este árbol, pese a las adversidades, seguía dando frutos. Cuando por fin llegaron las lluvias, el bosque reverdeció, y los nuevos brotes eran descendientes del árbol resiliente. Se intentó trasladarlo a la ciudad como símbolo de admiración, pero sus raíces eran tan profundas que fue imposible arrancarlo.

Su fortaleza radicaba precisamente en ese vínculo inquebrantable con la tierra. 

Esa historia nos recuerda que las raíces —aunque invisibles— son el fundamento de toda estabilidad. Lo mismo ocurre con los grandes proyectos de nación: no nacen de la improvisación, sino de una visión clara y del compromiso con el bienestar colectivo. 

El PLD: De las raíces a la transformación nacional 

Como ese árbol, el PLD echó raíces firmes en la sociedad dominicana. Durante sus años de gestión, transformó una nación marcada por el desorden en un país con visibilidad internacional por su crecimiento económico y estabilidad política. No obstante, ese rumbo comenzó a desdibujarse tras su salida del poder en 2020. 

Un país atrapado en el clientelismo 

Antes de que el PLD llegara al gobierno, la República Dominicana sufría un profundo desorden institucional. El Estado funcionaba bajo lógicas clientelares. Los servicios públicos eran inaccesibles sin recurrir a «tributarios»: intermediarios que cobraban sobornos por trámites gratuitos. Esta práctica generó una especie de «Síndrome de Estocolmo» social. La población, resignada, terminó defendiendo a quienes abusaban del sistema. 

Trámites esenciales como la obtención de una cédula, licencia de conducir, pasaporte, título de propiedad o incluso el certificado de buena conducta estaban sujetos a extorsión. Los sectores más vulnerables eran los más perjudicados. La justicia, por su parte, era elitista e ineficiente. La Policía actuaba sin garantías procesales. Bastaba una simple querella para ser detenido, fichado y encarcelado. La presunción de inocencia era ignorada. 

El PLD en el poder: profesionalización del Estado  

Con la llegada del PLD al gobierno, se inició una transformación estructural. Se profesionalizó la administración pública, se desmontaron redes clientelares y se promovió una cultura de transparencia y eficiencia. El Estado pasó a ser percibido como un aliado ciudadano. Los servicios públicos comenzaron a ofrecerse con dignidad, sin necesidad de pagos ilegales o intermediarios.  

La conspiración política (2016–2020)

A partir de 2016, comenzó una ofensiva política sistemática para desestabilizar al PLD. Se construyó una narrativa centrada en la lucha contra la corrupción, cuyo objetivo era debilitar la imagen del gobierno de Danilo Medina y erosionar su base social. En ese contexto surgió, en enero de 2017, el movimiento «Marcha Verde», presentado como una iniciativa cívica apartidista en reacción al escándalo Odebrecht. No obstante, para muchos analistas fue más que eso: una maniobra organizada para manipular la indignación popular y socavar la legitimidad de un gobierno que, hasta ese momento, mostraba claros indicadores de crecimiento.  

Acusaciones sobre financiación externa  

Un periodista dominicano supuestamente denuncio haber descubierto que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) financió la Marcha Verde. Según se afirmó, incluso algunos de sus líderes hoy ocupan altos cargos en el gobierno actual. Asimismo, el periódico El Nuevo Diario señaló que el presidente Donald Trump habría solicitado a Elon Musk congelar los fondos de USAID por considerar que estaban siendo usados para promover agendas desestabilizadoras en América Latina.  

Entre traiciones y militancia firme  

Pese a los ataques y las traiciones internas que sufrió, una gran parte de la militancia del PLD sigue comprometida con el renacer del partido. Resulta paradójico que desde las propias filas aún se insista en un discurso autocrítico que ignora los logros y minimiza el contexto.  

Es momento de hacer una pausa y observar con objetividad. Si el PLD es culpable de algo, es de haber institucionalizado el Estado, promovido leyes inclusivas y transformado profundamente la República Dominicana.  

Un legado concreto y palpable: Más de 25,000 aulas construidas, intervención de 56 hospitales, 40 centros de diagnóstico, implementación de los CAID (Centros de Atención Integral para la Discapacidad), creación del sistema 9-1- 1, la jornada escolar extendida, entrega de más de 70,000 títulos de propiedad, construcción de Punta Catalina, con energía 24/7, creación de casi un millón de empleos, apoyo a más de 5,000 mujeres proveedoras del Estado, Ejecución del Metro, Teleférico, Metrobús, La Barquita, aumentos salariales a docentes, programas de becas, SENASA, fomento al agro mediante apoyo técnico y financiero  

Reconocimiento internacional  

Organismos como el FMI, el Banco Mundial, la CEPAL y el BID reconocieron los avances de los gobiernos del PLD en crecimiento económico, reducción de la pobreza, atracción de inversión extranjera y política fiscal eficiente.  

El PLD y la diáspora  

El PLD comprendió que la nación dominicana trasciende sus fronteras. Se promovieron políticas inclusivas para la diáspora: derecho al voto, diputados de ultramar, programas como INDEX, acceso a SENASA y servicios consulares dignos.  

Juan Bosch: la brújula ideológica 

La visión ética de Juan Bosch sigue guiando al PLD: justicia social, soberanía nacional, gobernabilidad democrática. Su pensamiento continúa siendo la columna vertebral del proyecto peledeísta.  

Mirando hacia el 2028: raíces que no se arrancan

El PLD no parte de cero. Parte de su legado, de sus frutos y de su conexión con el pueblo. Como el árbol de la fábula, ha resistido tormentas. Y está listo para florecer de nuevo.

Conclusión: Vuelve el PLD  

El Partido de la Liberación Dominicana ha resistido. Ha dado frutos. Ha transformado vidas. Y como el árbol imposible de arrancar, sigue firmemente enraizado en la historia nacional. Es el partido del presente y del futuro.

RENACE LA ESPERANZA. VUELVE EL PLD. 2028. 

 Hasta la próxima entrega… 

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