De paso hacia Haití


Escribe Lucy Esther Díaz
Madrid | España
— El 16 de junio, António Guterres hará escala en Quisqueya antes de seguir hacia Haití
Una escala, nada más: el corredor que se atraviesa para llegar a otro lado. Pero ni de paso pierde la ONU la costumbre de dejarnos tarea.
Lo que se le pide a uno
El Sistema de Naciones Unidas aprovecha para recordarle a República Dominicana —citando recomendaciones de hace casi una década— que debe despenalizar el aborto en sus tres causales. Horas después, el alto funcionario seguirá viaje hacia el país con el que compartimos la isla, donde a nadie —ni a la ONU ni a ningún otro organismo— se le ha ocurrido pedir una sola política de control de natalidad. La diferencia es elocuente: a un lado de la frontera se exige reformar el Código Penal; al otro, ni una recomendación.
Lo que no se le pide al otro
Mientras tanto, el porcentaje de partos de madres haitianas en los hospitales públicos dominicanos, que llegó a representar cerca de cuatro de cada diez nacimientos del sistema, alcanzando incluso seis de cada diez en varias localidades, ha caído a poco más de uno de cada seis gracias al protocolo migratorio, una reducción que el propio Estado celebra abiertamente como un “ahorro”.
Resulta que cuando bajan los partos que pagamos, es ahorro; cuando se trata de nuestras propias leyes, es una deuda pendiente con la “comunidad internacional”. La ONU calla ante las grandes tragedias del planeta, pero encuentra tiempo —y presupuesto, y salarios de cinco cifras— para decirle a Quisqueya cómo legislar sobre el cuerpo de sus mujeres, sobre sus políticas migratorias y sobre todo aquello que no se atreve a decirle a ningún otro país.
Mientras tanto, en casa
Y mientras el mundo se ocupa de nuestras leyes, nuestro Congreso se ocupa de las suyas: a principios de agosto entra en vigor la denominada “Ley Mordaza”, que devuelve la cárcel a la opinión, justo cuando el ajuste fiscal anunciado empieza a preocupar a mucha gente que ya venía con los bolsillos apretados.
Llevamos más de un lustro con un sueño que se volvió pesadilla sin final. Y, para colmo, el petróleo —que llegó a 126 dólares tras Epic Fury y hoy ronda los noventa, una baja real— no se traduce en medio peso menos en la bomba. Sube el crudo, sube el precio; baja el crudo y el precio, misteriosamente, se queda congelado.
Al fuñío con J de República Dominicana ya no le queda ni el sueño. Se lo quitaron entre apagones, crisis económica, el Código Penal, la DGII y la factura de la gasolina; y nadie en Naciones Unidas tiene una recomendación para eso.
Articulos relacionados
Artículos relacionados
TRES MILLONES SOBREVIVEN FUERA DE RD | LAS DOS CARAS DE LA MONEDA: ¿Por que los dominicanos emigran del «paraíso turístico»?
Zürich | Suiza Mientras el Ministerio de Turismo celebra récords históricos y proyecta superar los 12 millones de visitantes, un...
CÓDIGO PENAL NUEVO Y DOMINICANOS EN EL EXTERIOR: uso y abuso de fondos para asistencia social y otros ilícitos
Zürich | Suiza – El nuevo Código Penal de la República Dominicana (Ley 74-25), que entra en vigencia el 6 de agosto, no regula de...
La exclusividad de conocer la muerte y el dolor humano: conciencia de la muerte bajo los escombros
Zürich | Suiza – La tierra rugió con violencia y se tragó el mañana en apenas unos segundos de pánico absoluto. El ser humano es el...
Siguenos en...
Suscribete
Suscribete
¡Mantente Conectado con ÁMBITO GLOBAL!
No te pierdas ninguna actualización importante. Suscríbete a nuestro boletín y sé el primero en recibir las últimas noticias, análisis profundos y opiniones sobre los temas que más importan a la diáspora dominicana.
¡Únete a nuestra comunidad informada!
No esperes más, suscríbete hoy y mantente al tanto de too lo que ocurre en tu comunidad, estés donde estés.

