Compartir en

VENEZUELA ARDIÓ COMO PANAMÁ

Escribe Nelson Del Pozo G

03/01/2026

Zürich | Suiza

Al igual que aquel día, cuando se llevaron a Noriega, alzaron a Nicolás Maduro con todo y su esposa. Historia, como se dice, una vez como farsa y otra como comedia.

La captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses es un espejo brutal de un guion que ya escribió el imperio: el de Panamá en 1989. Aquel diciembre, la “Operación Causa Justa” dejó centenares de civiles muertos en barrios como El Chorrillo para capturar a un antiguo aliado, el general Manuel Antonio Noriega. La justificación fue idéntica —la lucha contra el narcotráfico— y el método, el mismo: la acción militar unilateral para violar la soberanía de un pueblo y someter a su líder a la justicia de Washington. La farsa se repite, pero la comedia es más grotesca y sus consecuencias para Venezuela, potencialmente más devastadoras.

El paralelismo revela el manual de intervención estadounidense. Tanto Noriega como Maduro fueron acusados por tribunales de Estados Unidos de liderar estructuras narcocriminales una vez que dejaron de servir a sus intereses geopolíticos. Esta criminalización estratégica no es un acto de justicia, sino la coartada perfecta: transforma a un jefe de Estado en un objetivo, permitiendo acciones de fuerza que, de otra forma, serían condenadas como agresión. Es el mismo patrón que analistas han señalado durante décadas: la acusación de narcotráfico como preludio de la intervención.

Sin embargo, Venezuela no es Panamá. El contexto es otro. La acción contra Maduro no es una invasión masiva de 27,000 soldados, sino la culminación de una presión militar y política selectiva iniciada meses atrás, con despliegues navales en el Caribe, incursiones aéreas no contestadas y una recompensa de 50 millones de dólares. Es una operación de alto riesgo que busca forzar un colapso desde dentro, evidenciando que el objetivo final no es un hombre, sino el control sobre un país con las mayores reservas de petróleo del mundo y aliado estratégico de potencias rivales.

El foco hoy debe estar en el huracán de incertidumbre que desata esta acción sobre Venezuela. El país queda sumido en un vacío de poder absoluto, con su presidente y primera dama desaparecidos, su soberanía reducida a escombros humeantes y su futuro atado a la voluntad de un imperio que actúa como juez y verdugo. El hermetismo sobre el paradero de Maduro y la exigencia de una prueba de vida son apenas el primer capítulo de una crisis que promete desatar un caos institucional y humano de proporciones incalculables.

Al final, la comparación con Panamá sirve para iluminar un patrón imperial recurrente, no para igualar realidades. Washington utiliza la acusación de narcotráfico como un comodín geopolítico, aplicable de manera selectiva. La “Operación Causa Justa” dejó una herida profunda en Panamá. La operación contra Maduro, bajo el mismo discurso moralizante, inaugura un capítulo de incertidumbre, inestabilidad y acontecimientos impredecibles para Venezuela y la región latino-caribeña-americana. La historia se repite: primero como tragedia panameña; ahora, como comedia venezolana orquestada desde Washington, donde la soberanía de los pueblos del sur sigue siendo el chiste de mal gusto.

Articulos relacionados

Artículos relacionados

Siguenos en...

Suscribete

Suscribete

¡Mantente Conectado con ÁMBITO GLOBAL!

No te pierdas ninguna actualización importante. Suscríbete a nuestro boletín y sé el primero en recibir las últimas noticias, análisis profundos y opiniones sobre los temas que más importan a la diáspora dominicana.

¡Únete a nuestra comunidad informada!

No esperes más, suscríbete hoy y mantente al tanto de too lo que ocurre en tu comunidad, estés donde estés.

Publicidad...