Compartir en

Tu Supiste… ONU ACUMULA 80 AÑOS DE EXISTENCIA: La urgencia de un cambio

Escribe Nelson Del Pozo G

24/09/2025

Zürich | Suiza

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cumple 80 años. Como toda estructura octogenaria, no solo muestra arrugas, sino también debilidades profundas y una preocupante decadencia. Creada sobre las cenizas de dos guerras mundiales, su arquitectura responde a un orden geopolítico ya extinto, lo que plantea una necesidad imperiosa de renovación.

La evidencia de esta crisis es abrumadora. El Consejo de Seguridad, con su esquema de miembros permanentes y derecho a veto, se ha convertido en un teatro donde las grandes potencias paralizan cualquier acción contraria a sus intereses. Mientras millones sufren en conflictos como los de Gaza, Ucrania y Haití, la máxima instancia de paz global yace frecuentemente incapacitada, evidenciando un divorcio profundo entre su mandato y la realidad.

Pero la parálisis del Consejo no es el único síntoma. La arquitectura financiera internacional, con el FMI y el Banco Mundial a la cabeza, opera bajo lógicas que perpetúan la desigualdad entre el Norte y el Sur global, alejándose del “bien común” que proclama la carta fundacional de la ONU.

Sin embargo, y este es un punto crucial: a pesar de la barbarie contemporánea —con genocidios registrados para la historia del siglo XXI—, la humanidad ha avanzado. Los datos lo confirman: nunca antes en la historia se habían alcanzado niveles tan bajos de pobreza extrema, mortalidad infantil y tan alto acceso a la educación básica. El progreso, aunque desigual, es innegable.

La clave está en no confundir la institución con el ideal. La ONU es un instrumento, y los instrumentos se vuelven obsoletos. La aspiración a un mundo más equitativo y pacífico, en cambio, es un motor que ha impulsado a la humanidad a superar atrocidades inconcebibles. La abolición de la esclavitud, los derechos humanos o la justicia climática son luchas que nacieron de la tenacidad humana, a menudo en contra de los poderes establecidos.

La desilusión y la angustia ante la incompetencia global son sentimientos válidos, pero resultan paralizantes. La historia avala que la humanidad se sobrepone. La continuidad generacional asegura que las batallas por la dignidad no mueren con una época; se transforman y heredan.

Por ello, la crítica a la ONU no debe ser un canto al escepticismo, sino un llamado a la acción: movilizarnos por un mundo posible y en paz. La renovación no es una opción, es una necesidad geopolítica. Un organismo democratizado, sin derecho a veto y con una representación acorde al siglo XXI, es una demanda progresista urgente.

El futuro no está escrito por instituciones viejas, sino por la capacidad humana de exigir y construir mejores herramientas. La fe no está en la ONU actual, sino en la convicción de que, como sociedad global, podemos y debemos crear marcos de cooperación más justos y efectivos.

Superando la parálisis, debemos caminar hacia un universo más equitativo. La meta del bien común, difícil pero no imposible, sigue siendo el horizonte. La historia, con sus luces y sombras, nos recuerda que el camino está lleno de obstáculos, pero también de la fuerza necesaria para saltarlos. Inspiración, creatividad y compromiso social son las herramientas que garantizan el triunfo de esa misión colectiva.

Articulos relacionados

Artículos relacionados

Siguenos en...

Suscribete

Suscribete

¡Mantente Conectado con ÁMBITO GLOBAL!

No te pierdas ninguna actualización importante. Suscríbete a nuestro boletín y sé el primero en recibir las últimas noticias, análisis profundos y opiniones sobre los temas que más importan a la diáspora dominicana.

¡Únete a nuestra comunidad informada!

No esperes más, suscríbete hoy y mantente al tanto de too lo que ocurre en tu comunidad, estés donde estés.

Publicidad...