Compartir en

Tu Supiste… LA ONU, ALGO BUENO HAN DEJADO TRAS 80 AÑOS

Escribe Nelson Del Pozo G

26/09/2025

Zürich | Suiza

Ya son 157 los países que reconocen el Estado palestino: solo restan 36 naciones de las 193 de la ONU

La decisión de 157 estados miembros de la ONU de reconocer oficialmente al Estado de Palestina constituye una señal diplomática poderosa. Este respaldo mayoritario, que incluye a potencias como Francia y el Reino Unido, trasciende el conflicto palestino-israelí y se erige como un faro de cordura en un panorama global convulso. Frente al genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania, el colapso en Haití y las presiones sobre Venezuela y otros pueblos del Sur Global, esta acción colectiva representa un rechazo frontal a la ley del más fuerte.

Este consenso no es un gesto aislado, sino parte de una respuesta urgente ante la multiplicación de conflictos que desangran a la humanidad. La atrocidad en Gaza simboliza la impunidad con que se actúa contra poblaciones indefensas, pero es apenas una de las crisis que distorsionan y paralizan nuestro desarrollo colectivo. La comunidad internacional parece, por fin, empezar a alinear su racionalidad para enmendar agravios históricos.

La inclusión de miembros clave del G7 y del Consejo de Seguridad en este reconocimiento es fundamental. Indica que la búsqueda de soluciones basadas en el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos empieza a ganar terreno frente a la parálisis de los vetos y las agendas de poder que perpetúan los conflictos, ya sea en Oriente Medio, África, América insular o Europa del Este.

Frente a esta parálisis, la marea de reconocimientos a Palestina actúa como un mecanismo de democracia global. Es la voz de la mayoría abogando por un nuevo orden donde la diplomacia prevalezca sobre la fuerza, no solo para Palestina, sino como principio rector para abordar la inestabilidad en Haití o las presiones coercitivas sobre naciones del Sur Global.

Este momentum debe convertirse en catalizador para la acción coordinada. La prioridad inmediata es exigir un alto al fuego en Gaza y Ucrania, y respaldar soluciones lideradas por actores regionales para estabilizar Haití, previniendo un colapso mayor que arrastre a toda la América insular y más allá.

A medio plazo, el desafío es traducir este respaldo en arquitecturas de paz concretas. Para Palestina, significa una hoja de ruta viable hacia la solución de los dos Estados. Para el Sur Global, implica fortalecer mecanismos de protección frente a la injerencia política y la agresión económica, asegurando que su desarrollo no sea secuestrado por conflictos ajenos.

La paz sostenible requiere más que un cese de hostilidades. Exige planes de reconstrucción masiva para Gaza y Ucrania, así como un apoyo firme a la construcción institucional en Haití y otras naciones vulnerables. La inversión en desarrollo es la base de la seguridad colectiva.

La lección progresista es clara: la seguridad no se logra con ocupación ni coerción. La verdadera seguridad nace de la justicia, la equidad y la cooperación. Este principio es la única respuesta racional frente a las guerras, crisis y amenazas que hoy nos angustian.

El camino es complejo, pero este avance diplomático ofrece una hoja de ruta. Demuestra que la voluntad colectiva puede imponerse incluso a los conflictos más enquistados. La tarea ahora es persistir, con la convicción de que un futuro en paz, soberanía y dignidad para todos los pueblos es la única meta posible para una humanidad que no se resigna y sigue apostando al progreso.

Articulos relacionados

Artículos relacionados

Siguenos en...

Suscribete

Suscribete

¡Mantente Conectado con ÁMBITO GLOBAL!

No te pierdas ninguna actualización importante. Suscríbete a nuestro boletín y sé el primero en recibir las últimas noticias, análisis profundos y opiniones sobre los temas que más importan a la diáspora dominicana.

¡Únete a nuestra comunidad informada!

No esperes más, suscríbete hoy y mantente al tanto de too lo que ocurre en tu comunidad, estés donde estés.

Publicidad...