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¿Te preguntas por qué no avanzas? Lee esto antes de que sea tarde

Escribe Lic. Domingo Ramírez

27/05/2025

Ciudad de Panamá | Panamá 

— Muchos creen que, por haber permanecido años en una empresa o institución, la vida —o una organización— les debe algo. Sin embargo, la realidad es muy distinta: las oportunidades no se otorgan por antigüedad, sino por actitud, visión y preparación constante.

La breve fábula que leerás a continuación encierra una lección poderosa: no basta con estar… hay que estar listos. Porque en el juego del crecimiento, el mérito no está en el tiempo que llevas, sino en el valor que aportas, incluso cuando te asignan una tarea inesperada.

Como bien dijo Séneca: “La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad.”

Una historia con moraleja: el mérito está en la actitud

Antonio trabajaba en una empresa desde hacía cinco años. Nunca había sido amonestado y cumplía con sus tareas con normalidad. Un día, decidió hablar con el gerente:
—Señor, llevo cinco años en esta empresa, pero nunca he sido considerado para una promoción. Por ejemplo, Ramón, que entró hace apenas un año, ya es supervisor. No me parece justo.

El gerente lo miró con serenidad y respondió:
—Antonio, antes de contestarte, necesito que me ayudes con algo. Afuera hay un camión que vende frutas. ¿Puedes averiguar si tienen fruta fresca?

Cinco minutos después, Antonio regresó:
—Tienen naranjas a la venta.
—¿Y cuánto cuestan? —preguntó el gerente.
—No lo pregunté —respondió Antonio.
—¿Tienen suficientes para todo el personal? ¿Ofrecen otras frutas?
—No lo sé, señor.

Entonces el gerente llamó a Ramón y le pidió la misma tarea.

Diez minutos después, Ramón regresó con un informe detallado:

—Tienen suficientes naranjas para todo el personal. En media hora llegarán melones y mangos. Aquí tiene la lista de precios. Si compramos en volumen, ofrecen un descuento. Dejé las naranjas apartadas, pero puedo cambiar el pedido si decide otra fruta.

El gerente sonrió, se dirigió a Antonio y dijo:
—¿En qué estábamos?
—En nada, señor. Con su permiso…

Una fábula que refleja una verdad incómoda

Fuente: William Arana.

Esta historia ilustra una realidad común: muchas personas creen tener derechos adquiridos solo por el tiempo que han permanecido en un lugar. Se limitan a cumplir lo básico, rechazan tareas adicionales y viven esperando un ascenso que nunca llega.

Como dijo Winston Churchill: “La actitud es una pequeña cosa que hace una gran diferencia.”

Algunos empleados se quejan constantemente, trabajan sin alegría y se consideran indispensables. Se resisten a realizar tareas que «no les corresponden», encerrándose en una mentalidad rígida que los estanca.

Pero la promoción no se gana por presencia, sino por contribución.

¿Quieres crecer? Demuestra que estás listo

Si deseas avanzar, necesitas demostrar:

  • Iniciativa: ir más allá de lo que te piden.
  • Apertura al cambio: adaptarte sin quejarte.
  • Disposición para servir: estar disponible, no solo presente.

Jim Rohn lo resume así: “No puedes cambiar tu destino de la noche a la mañana, pero puedes cambiar tu dirección hoy.”

Como creyente, esta enseñanza me recuerda lo que dice la Palabra en Colosenses 3:23-24: “Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa.”

Este versículo es contundente: lo que hacemos debe nacer del corazón, hecho con amor, con alegría y sin quejas, sabiendo que es Dios quien recompensa.

Cuando adoptamos esta actitud, nuestra entrega se convierte en testimonio.

Cinco acciones prácticas para marcar la diferencia

Aquí te comparto algunas prácticas sencillas que puedes aplicar desde hoy:

  1. Sé voluntario para tareas fuera de tu rol. Muestra tu disposición y liderazgo.
  2. Pide retroalimentación. Acepta correcciones con humildad.
  3. Invierte en tu formación. Lee, estudia, mantente aprendiendo.
  4. Desarrolla una mentalidad de servicio. Ayuda con alegría, incluso en lo que «no te toca».
  5. Agradece la oportunidad de trabajar. La gratitud transforma la actitud.

Steve Jobs lo expresó con claridad: “La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces.”

Hoy más que nunca, tu actitud es tu capital más valioso.

No esperes a que los demás cambien. Comienza tú. Sé luz en tu entorno, como Ramón. Anticípate, da más de lo que se espera y hazlo con excelencia.

Hazte esta pregunta: ¿Estoy esperando ser promovido… o me estoy preparando para serlo?

Zig Ziglar lo dijo con sabiduría: “Tu actitud, no tu aptitud, determinará tu altitud.”

La diferencia entre los que se estancan y los que avanzan radica en esa disposición silenciosa de dar más, aprender más y servir más. El mundo necesita personas que actúen como líderes antes de tener un cargo.

Hoy te animo a que tomes acción. ¿Cómo? Identifica tres áreas en tu vida laboral o personal donde puedas mejorar tu actitud. Establece un plan de mejora para los próximos 30 días. Comprométete a ser una persona que marca la diferencia con su entrega, no con su queja. 

Conclusión: estar no basta… hay que estar listos. Porque, al final, no es el tiempo lo que te promueve… es tu carácter, tu disposición y el valor añadido que aportas.

¿Estás listo para marcar la diferencia?

Hasta la próxima entrega, Continuará…

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