Compartir en

La trama oscura del Gobierno de Luis Abinader y el PRM.

General, Milton Jiménez, Política

Written by Milton Jimenez

16/08/2024

En la República Dominicana la realidad política ha tomado tintes tan dramáticos y surrealistas que bien podría haber sido ideada por el mismísimo Quentin Tarantino. En los últimos cuatro años, el gobierno del Presidente Luis Abinader Corona y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha montado una obra de teatro en la que los dominicanos han sido espectadores involuntarios. Este espectáculo ha estado repleto de corrupción, persecución política, financiación ilícita, asociaciones de malhechores, delincuencia, tráfico de drogas e inmigración ilegal organizada.

Ahora, como si se tratara del final de una película de Tarantino, Abinader y su equipo de actores, o mejor dicho, de funcionarios , han decidido culminar su mandato en el escenario perfecto: el Teatro Nacional. Aquí es donde se llevará a cabo la «toma de posesión» de lo que promete ser una segunda parte que, lamentablemente, se perfila a ser más de lo mismo.

Corrupción a plena luz del día.

Uno de los pilares más notorios de esta administración ha sido la corrupción desmedida. Desde contratos amañados, trucos de magia en directo en el sorteo de lotería nacional, hasta desvío de fondos públicos, el PRM ha demostrado ser un maestro en el arte del engaño y la malversación. Durante estos cuatro años, muchos funcionarios del gobierno han sido señalados por su implicación en escándalos de corrupción, sin que hasta la fecha se haya visto una verdadera intención de aplicar la “mal llamada, justicia independiente”. La impunidad reina, y aquellos que deberían ser guardianes del bienestar público se han convertido en sus principales saqueadores.

La corrupción en este gobierno no es una cuestión de casos aislados; es un mal que ha penetrado en todas las esferas del poder. Los recursos destinados a obras públicas, educación y salud han sido desviados para engrosar los bolsillos de unos pocos. El pueblo dominicano, por su parte, sigue esperando soluciones a problemas básicos mientras observa cómo sus impuestos se diluyen en un mar de corrupción.

Persecución política.

En el ámbito político, la administración de Abinader ha utilizado la persecución como herramienta para silenciar a sus opositores. La caza de brujas ha sido implacable, con opositores siendo acosados, encarcelados y sometidos a juicios sumarios sin las debidas garantías procesales. Esta táctica, que recuerda a los métodos de los regímenes más autoritarios, ha creado el miedo en algunas autoridades electa de la oposición, que han preferido vender su dignidad y obviar los deseos de sus votantes pasando a formar parte del gobierno y las filas del PRM a cambio de dádivas y inmunidad.

Esta persecución no solo ha afectado a los políticos de la oposición, sino también a periodistas, activistas y cualquier voz disidente que se atreva a cuestionar las acciones del gobierno. La libertad de prensa y de expresión se ha visto severamente restringida, y muchos periodistas han tenido que autocensurarse para evitar represalias, otros , simplemente se han convertido en voceros a cambio de ventajas, decretos y contratos millonarios en publicidad.

Financiación ilícita y asociaciones de aalhechores

Otro componente fundamental en esta obra de teatro ha sido la financiación ilícita. La campaña de Abinader estuvo marcada por la entrada de dinero proveniente de fuentes dudosas. Empresas fantasma y donantes anónimos que han contribuido a inflar las arcas del PRM, comprometiendo la integridad del proceso electoral. La falta de transparencia en la financiación de la campaña ha levantado sospechas sobre posibles vínculos con el crimen organizado.

Las asociaciones con malhechores no se han limitado a la financiación de la campaña. En el transcurso de estos cuatro años, ha salido a la luz la estrecha relación entre altos funcionarios del gobierno y figuras del crimen organizado. Estos vínculos han facilitado el tráfico de drogas y la inmigración ilegal organizada, convirtiendo a la República Dominicana en un puente para el narcotráfico y el tráfico de personas.

Inmigración ilegal organizada.

La inmigración ilegal ha sido otro de los grandes fracasos de esta administración. En lugar de abordar el problema desde una perspectiva humanitaria y de derechos humanos, el gobierno ha optado por políticas erráticas que han favorecido el negocio de la inmigración ilegal organizada. Los inmigrantes, en su mayoría haitianos, han sido explotados y sometidos a condiciones inhumanas, mientras las mafias de tráfico de personas prosperan bajo la sombra de la corrupción gubernamental.
Las deportaciones masivas y las redadas indiscriminadas han dejado un saldo de sufrimiento y desesperación. Las políticas migratorias del gobierno han sido duramente criticadas tanto a nivel nacional como internacional, pero Abinader y su equipo han hecho oídos sordos a estas críticas, manteniendo una postura intransigente y poco compasiva.

Un futuro sombrío y más de lo mismo.

Con la «toma de posesión» en el Teatro Nacional, el gobierno de Luis Abinader y el PRM pretenden escenificar una nueva etapa que, para muchos, no traerá cambios significativos. Las promesas de campaña han quedado en el olvido, y las esperanzas de un futuro mejor se desvanecen ante la realidad de un gobierno que ha demostrado estar más interesado en el poder y el enriquecimiento personal que en el bienestar del pueblo.

La política errática del PRM seguirá favoreciendo a los que menos lo necesitan, perpetuando un sistema desigual e injusto. Los grandes empresarios y las élites políticas continuarán beneficiándose de un gobierno complaciente, mientras la mayoría de los dominicanos luchan por sobrevivir en medio de la pobreza y la inseguridad.

Un despertar necesario

Es hora de que el pueblo dominicano despierte y exija un cambio real. No podemos seguir siendo espectadores pasivos de esta obra de teatro macabra. La democracia y la justicia deben prevalecer sobre la corrupción y el abuso de poder. Solo a través de la participación activa y la denuncia podremos poner fin a esta trama oscura y construir un futuro digno para todos.

El gobierno de Luis Abinader y el PRM ha demostrado ser una continuación de las peores etapas de nuestra historia política. Es responsabilidad de cada uno de nosotros alzar la voz y luchar por una República Dominicana donde la verdad, la justicia y la igualdad no sean solo palabras vacías, sino la realidad que merecemos.

Esta persecución no solo ha afectado a los políticos de la oposición, sino también a periodistas, activistas y cualquier voz disidente que se atreva a cuestionar las acciones del gobierno.

Es crucial que la sociedad dominicana se una en un frente común para enfrentar los desafíos que nos aquejan. La desconfianza en las instituciones y la falta de transparencia son síntomas de un sistema que necesita ser reformado. La participación ciudadana es la clave para exigir rendición de cuentas y promover un cambio significativo

Articulos relacionados

Artículos

Suscríbete y mantente al corriente