Cada 6 de noviembre, la República Dominicana conmemora el Día de la Constitución, un recordatorio de los valores fundacionales y el compromiso con la institucionalidad que caracterizan a este documento crucial en la historia de la nación.
Desde su promulgación inicial en 1844, la Constitución Dominicana ha experimentado numerosas modificaciones, cada una reflejando las coyunturas y desafíos que el país ha enfrentado en diferentes épocas. Este aniversario de la Constitución, sin embargo, llega en un contexto particular, marcado por una nueva y polémica reforma impulsada en octubre de 2024, que ha abierto un amplio debate en la sociedad dominicana sobre la necesidad de nuevas transformaciones constitucionales.
El primer paso hacia la soberanía se inicia el 6 de noviembre de 1844, apenas meses después de la independencia de la República Dominicana de Haití, se proclamó la primera Constitución dominicana en San Cristóbal. Inspirada en principios liberales y republicanos, esta constitución no solo estableció los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos, sino que también reflejó las tensiones de una nación recién independizada y vulnerable a invasiones extranjeras. Este texto fundacional, aunque modesto y con ciertas restricciones, sentó las bases para la organización de un Estado soberano y fue el primero en reafirmar los ideales de independencia y libertad del pueblo dominicano.
A partir de ese histórico momento, 6 de noviembre de 1844, las reformas constitucionales se han encadenado y justidficado como adaptaciones a los tiempos cambiantes.
La historia constitucional dominicana es rica en reformas y adaptaciones. Desde las primeras décadas del país, los cambios en la Carta Magna han sido respuesta a las realidades políticas, sociales y económicas que la República Dominicana ha enfrentado. En 1854, la reforma impulsada por Pedro Santana buscaba centralizar el poder y afianzar su control en un contexto de conflictos internos. Más adelante, en 1865, tras la Guerra de la Restauración, se realizó otra reforma para reafirmar la independencia y soberanía de la nación.
Durante el siglo XX, la Constitución fue transformada de manera constante, como en 1934, cuando el dictador Rafael Leónidas Trujillo la adaptó para asegurar su control absoluto, limitando derechos fundamentales y concentrando el poder en el Ejecutivo. Tras la caída de su régimen, el país experimentó una serie de reformas orientadas a restablecer la democracia, aunque fue en 1963, bajo el gobierno de Juan Bosch, que se promulgó una de las constituciones más progresistas de la historia dominicana. Esta versión fue breve, ya que un golpe de Estado truncó el proyecto democrático de Bosch.
En 1994, tras una crisis electoral, se realizó una reforma clave durante el gobierno de Joaquín Balaguer, que limitó la reelección presidencial y estableció condiciones para un proceso electoral más transparente. Desde entonces, otras reformas significativas incluyen la del 2010, bajo Leonel Fernández, que introdujo derechos fundamentales y la figura del Tribunal Constitucional, y la de 2015, que permitió la reelección presidencial consecutiva bajo el gobierno de Danilo Medina.
La última refirma es del recién pasado mes de octubre, bajo la administración del presidente Luis Abinader, la Asamblea Nacional Revisora proclamó una nueva reforma constitucional que ha suscitado opiniones divididas en la sociedad dominicana. Entre los cambios más destacados se encuentran la independencia del Ministerio Público, cuyo nombramiento estará bajo la supervisión del Consejo Nacional de la Magistratura, y la unificación de elecciones a partir de 2032, para realizar los comicios presidenciales, legislativos y municipales en una misma fecha.
Según el gobierno, esta reforma tiene como propósito fortalecer la democracia y garantizar la justicia independiente. Sin embargo, este proyecto no ha estado exento de críticas, y sectores de la sociedad, así como líderes de la oposición, consideran que la reforma es innecesaria y podría generar divisiones innecesarias en un país que enfrenta otros desafíos importantes. En esta dirección el aspirante presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Francisco Javier García, manifestó su desacuerdo, destacando que: “Esta reforma en realidad no responde a las prioridades de nuestro pueblo, que hoy pide justicia, sí, pero también pide empleo, seguridad y mejores condiciones de vida”. Para García y otros críticos, el momento actual debería enfocarse en abordar problemas sociales y económicos antes de impulsar cambios en la Carta Magna.
La discusión en torno a la reforma de 2024 marca un nuevo capítulo en la historia constitucional dominicana, reflejando las diversas visiones de un país que sigue buscando un equilibrio entre sus tradiciones democráticas y las demandas de una sociedad moderna y en constante evolución. En este Día de la Constitución, la República Dominicana no solo recuerda su historia de soberanía y derechos, sino que también reflexiona sobre el camino que desea trazar en el futuro.