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GUERRA POR MENTIRAS: UNA LAMENTABLE VERDAD

Escribe Nelson Del Pozo G

21/03/2026

Zürich | Suiza

El relato alternativo de la agresión a Irán y sus consecuencias globales

El panorama geopolítico actual ha implosionado, revelando que la estrategia de confrontación liderada por el Pentágono y el gabinete de Benjamin Netanyahu contra la nación persa ha alcanzado un punto de no retorno. Los bombardeos sobre instalaciones nucleares y militares en territorio de Irán, intensificados desde febrero de 2026, pretendían ser una operación quirúrgica, pero han encontrado una resistencia que los informes de inteligencia describen como superior a lo previsto. La narrativa de superioridad tecnológica se desmorona ante la realidad operativa sobre el terreno, donde las tácticas de saturación con drones y misiles han puesto a prueba los sistemas de defensa más avanzados de Washington.

La crisis de suministros bélicos ha pasado de ser una amenaza logística a una parálisis operativa. El agotamiento de inventarios responde a una dependencia crítica: según el Servicio Geológico de Estados Unidos, China controla aproximadamente el 85 % de la capacidad mundial de procesamiento de tierras raras, elementos sin los cuales resulta imposible fabricar imanes y sistemas de guiado de misiles y tecnología de defensa. Al restringir el flujo de estos insumos mediante un sistema de licencias de exportación implementado desde 2025, Pekín no solo protege sus intereses, sino que condiciona silenciosamente la capacidad de reposición de los arsenales occidentales en pleno conflicto.

En el frente energético, la amenaza de bloqueo en el Estrecho de Ormuz por parte de Teherán se cierne sobre el flujo de 21 millones de barriles diarios que transitan por la zona, lo que representa aproximadamente el 21 % del consumo mundial de petróleo, según la Administración de Información de Energía. La mera posibilidad de su cierre ha obligado a Occidente a buscar alternativas, mientras la Rusia de Vladimir Putin, con las mayores reservas de gas del mundo, consolida su control sobre rutas energéticas euroasiáticas, y la Venezuela del chavismo, poseedora de las reservas de crudo más grandes del planeta según la OPEP, se posiciona como proveedor de emergencia en un mercado convulsionado por su propia soberbia.

La cohesión de la OTAN muestra grietas que parecen irreparables ante la presión social. Desde las calles de España, el grito de “No a la guerra” ha pasado de consigna pacifista a presión política creciente, reflejando un sentimiento que se extiende por Francia, Alemania e Italia. Según el Eurobarómetro, el apoyo ciudadano a intervenciones militares fuera de territorio europeo ha caído a mínimos históricos, evidenciando un divorcio profundo entre las agendas de defensa impulsadas desde Washington y la voluntad de los pueblos europeos, que rechazan sacrificar su economía por intereses percibidos como ajenos.

El costo de la agresión ya no es solo militar; es una factura que hoy pagan ciudadanos de todo el mundo. El Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos han advertido que el número de personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda ha aumentado un 20 % desde 2020, afectando aproximadamente a 350 millones de personas en la actualidad. La inflación de los precios de los alimentos sigue siendo elevada en numerosos países de ingreso bajo y mediano, donde más del 40 % registran inflaciones superiores al 5 %. Desde Madrid hasta los confines de la República Dominicana y todo el Sur Global, la volatilidad de las materias primas golpea con especial dureza a los hogares más vulnerables.

Esta “lamentable verdad” expone que el orden mundial ha mutado hacia una configuración más multipolar. La resistencia de Teherán, el pragmatismo estratégico de Pekín —que ha convertido su dominio del procesamiento de tierras raras en una poderosa herramienta de negociación— y el reposicionamiento de la Rusia de Putin y la Venezuela del chavismo configuran un escenario donde el relato unilateral del establishment aparece debilitado. La realidad material de los recursos y de las cadenas de suministro se impone sobre la narrativa mediática que intentó sostener una hegemonía hoy cuestionada por sus propias limitaciones logísticas.

Finalmente, el costo de la estrategia seguida parece haber superado la capacidad de sostener la escalada sin consecuencias imprevisibles. Ante el fracaso de los planes iniciales y el creciente aislamiento diplomático, surge el temor de que el Pentágono, bajo presión, contemple opciones cada vez más extremas. No puede ignorarse que Estados Unidos es el único Estado que ha utilizado la bomba atómica contra poblaciones civiles; hoy, ante una comunidad internacional que observa con alarma, la tentación de recurrir a la opción nuclear reaparece como el riesgo más grave en un sistema que parece dispuesto a arriesgar el exterminio antes que aceptar el fin de su dominio unipolar.

El autor es analista geopolítico y observador internacional, radicado en Zúrich, Suiza.

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