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ÉPOCA DE MENTIRAS – ESTRATEGIA DE ENAJENACIÓN

Escribe Nelson Del Pozo G

11/09/2025

Zürich | Suiza

Vivimos en la era de la máxima información y la mínima claridad. Una paradoja en la que, a pesar de estar hiperconectados, una enajenación masiva de conciencia nos impide ver con lucidez quiénes defienden realmente nuestros intereses.

Este adormecimiento no es casual. Es el resultado de una manipulación mediática calculada. Grandes conglomerados, aliados con el poder, diseñan relatos que convierten la política en un espectáculo, despojándola de su esencia original: la noble aspiración de organizar la sociedad de la manera más justa, equitativa y libre posible. En su lugar, se imponen falsas narrativas que ocultan las verdaderas causas de la desigualdad, desviando nuestra ira hacia chivos expiatorios convenientes.

Redes sociales: armas de manipulación

El diluvio digital empeora la intoxicación. Las redes sociales, lejos de liberarnos, se han convertido en el canal perfecto para la desinformación: un torrente de mentiras que erosiona la verdad hasta el cansancio, llevando al ciudadano a rendirse a la simpleza de una consigna, de una campaña, de una identidad tribal y fanática que rinde culto a una figura.

Este sistema se sostiene sobre un pilar crucial: la ausencia sistemática de pensamiento crítico. La educación, más preocupada por construir edificios que por crear métodos pedagógicos que desarrollen la capacidad analítica, ha sido funcional a este esquema. Una escuela anclada en la memorización, en un entorno social que premia la inmediatez, nos ha desentrenado para cuestionar, analizar evidencias o reconocer nuestros propios sesgos.

La Ciudadanía esta emocionalmente manipulada

El resultado es una sociedad emocionalmente vulnerable, que decide a partir del miedo fabricado o de la nostalgia por un pasado idealizado, en vez de hacerlo desde la reflexión racional. Así, terminamos defendiendo y votando por agendas y personas que perpetúan nuestra propia indigencia económica y social.

Romper el ciclo: alfabetización mediática y resistencia activa

Romper este ciclo exige una rebelión consciente. El primer paso es una alfabetización mediática radical: aprender a interpretar mensajes, identificar fuentes y rastrear los intereses detrás de cada titular sensacionalista.

Es necesario un boicot activo a la economía de la atención. Debemos dejar de financiar, con cada clic, “like”, “me gusta” o “compartido”, a los medios que envenenan el debate público. Nuestra atención es su moneda; no seamos los patrocinadores involuntarios de nuestra propia manipulación.

Del mismo modo, debemos exigir transparencia férrea: destapar quién financia campañas de desinformación, relatos de confusión o medios alineados con intereses corporativos. La opacidad es el caldo de cultivo de la corrupción y la manipulación.

Periodismo independiente y soberanía mental

El apoyo decidido al periodismo independiente es vital. Sostener económicamente proyectos que responden a la ciudadanía —y no a accionistas ni corporaciones— es invertir en oxígeno informativo.

La democracia verdadera no se ejerce solo en las urnas. Comienza en el acto individual, privado y valiente de dudar, preguntar y reconquistar la soberanía sobre la propia conciencia. Ese es el acto revolucionario progresista y libertario que necesitamos para el bien común.

¡No nos dejemos engañar cuando nos hablen de progreso! Así nos han condenado a la miseria, mientras ellos han multiplicado sus privilegios.

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